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La historia de las consolas – Parte 2

Después de la primera entrega de La historia de las consolas, donde repasamos máquinas del tipo de las primeras Atari o el debut de la Famicom en Japón, continuamos avanzando generación a generación en esta segunda parte.

LA SALVACIÓN DE LA INDUSTRIA

Tras el éxito cosechado en Japón, Nintendo quería que la Famicom llegase a Norteamérica, por lo que negoció con Atari para que distribuyese la consola en territorio americano con el nombre de Nintendo Advanced Video System. Pero finalmente el acuerdo fracasó. Aún así parte del concepto de la Nintendo Advance Video System se mantuvo con un nuevo nombre: Nintendo Entertainmet System (más conocida como NES) que se vendería en toda Europa en septiembre de 1986 (y que en octubre de 1985 había llegado a Estados Unidos). A pesar de que Famicom y NES eran la misma consola, la carcasa era muy diferente, siendo la Famicom la mejor parada, pues era más vistosa combinando el color crema y el rojo y no era tan plana como la NES, que además era totalmente gris. En lo que no diferían era en el mando, que en ambas regiones era negro y rectangular, con dos botones que empezaron siendo cuadrados y acabaron siendo circulares para que no se quedasen encajados A y B, los botones start y select que serían sustituidos en el segundo mando por un micrófono (en el caso de Famicom), que a penas usaban algunos juegos, y una cruceta que sustituía a los clásicos joysticks independientes que incluían todas las consolas del momento.

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Y así nació la leyenda, una consola que salvaría a la industria, una consola que alzó a Nintendo a lo más alto hasta convertirla en lo que es hoy, ofreciéndonos grandes juegos que todavía hoy recordamos con cariño como el primer Super Mario Bros., el magnífico The Legend of Zelda que contó con una secuela en la misma consola, Final Fantasy I, Dragon Quest, Castlevania, MegaMan o una versión desmejorada del primer Metal Gear. Y es que ahora los juegos no eran simples matamarcianos, ya no solo queríamos comer cocos sin ton ni son, ahora queríamos vivir historias de fantasía controlando a magos y caballeros, manejar a espías infiltrándonos en los escenarios, no limitarnos a saltar esquivando barriles, sino a saltar por mundos enteros aplastando goombas y tortugas y ya no solo nos conformábamos con un desarrollo en 2D, queríamos ver mundos más grandes, algo que se consiguió con la perspectiva cenital. En NES las enormes posibilidades de los videojuegos comenzaban a vislumbrarse con más claridad.

OTRO INTENTO DE ATARI y SEGA

Por su parte, Atari sigue intentando recuperar el liderazgo que había tenido en el mercado con la Atari 2600 y que hacía unos años ya había perdido con la Atari 5200 en la segunda generación. Esta vez lo intentaría con la Atari 7800, pero superar a la consola de Nintendo no era nada fácil, pues Atari 7800, a pesar de querer acercarse a los potentes ordenadores de la época, se vendió solo por su retrocompatibilidad con Atari 2600 y no tanto por sus escasos y mejorables juegos. Curiosamente, Atari 5200 permitiría más adelante jugar a juegos de Atari 7800, pero no al revés, lo que hace a muchos pensar que la consola de segunda generación Atari 5200 es más potente que la de tercera 7800.

Por otro lado seguía Sega sacando la cabecita, esta vez por detrás de Nintendo, con su segunda consola, con la que, al igual que le pasó a Nintendo con su Famicom, obtendría mejores resultados y se daría a conocer de forma más abierta que con la SG-1000. Esa segunda consola fue conocida como Sega Master System y llegaría al mercado en 1986. Master System demostraría ser más potente tecnológicamente que NES (o Famicom si lo preferís), pero el hecho de que llegase tres años tarde al mercado, que la mayoría de juegos fuesen de Sega o que los juegos de Nintendo fuesen tan caros de licenciar con años de diferencia respecto al lanzamiento en Japón, hizo que la consola de Sega quedase muy por detrás de la de Nintendo, alcanzando la primera 125.000 unidades vendidas frente a las dos millones de la de Nintendo. A partir de ese momento las consolas de Sega se convertirían en las eternas segundonas.

Sega Master System

Llega la cuarta generación, iniciada por una consola totalmente nueva en 1987, conocida en Japón como PC Engine y en el resto del mundo como Turbografx-16, un sistema de 8 bits con un chip gráfico de 16 que tuvo un éxito inicial mayor incluso que el de Famicom (en Japón, en Occidente la consola no logró causar interés). Este mayor éxito se debía a su mayor potencia gráfica, su utilización de CD-ROM que permitía una mayor capacidad de almacenamiento y también por sus juegos. Aunque cuando las consolas de cuarta generación de sus rivales, Sega y Nintendo, llegaron al mercado, Turbografx empezó a decaer, intentando mantenerse a flote con una Arcade Card que solo usarían algunos juegos y que solo llegó a Japón.

En 1988 Sega sigue intentando convertirse en líder con la consola Sega Mega Drive, conocida en América por problemas con otras marcas como Sega Genesis. Mega Drive tiene un gran éxito entre 1990 y 1994, haciendo frente a Nintendo con juegos exclusivos como Sonic, el famoso erizo azul que a partir de ese momento se convertiría en la mascota de Sega (reemplazando el papel que había ocupado el intrépido Alex Kidd en los 8 bits).

LLEGA SUPER NINTENDO

Pero ese éxito se desinflaría tras lanzar sus expansiones, Sega Mega-CD y Sega 32X, pues no supo a hacer frente a la nueva consola de Nintendo que llegó en 1990, Super Famicom, más conocida en Europa y Estados Unidos como Super Nintendo, ni a su excelente catálogo de juegos.

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De nuevo, la carcasa de la consola era diferente en ambas regiones, resultando la versión de Norteamérica, otra vez, la más sencilla, con unos mandos iguales en forma, pero monocromáticos, mientras la versión japonesa, que por fortuna nos llegó también a Europa, a pesar de ser gris, no era tan plana, los cartuchos mostraban una curvatura más estética y los mandos, además de la forma ovalada, conservaban los colores amarillo, rojo, verde y azul de la original, además de los botones select y start, la cruceta y unos gatillos en la parte superior del mando que no tenían los de NES.

Ese mismo año, en 1990 sale la Neo Geo, la consola más potente de la época y por ende la más cara, ofreciendo gráficos 2D coloridos y sonido de alta calidad, por algo era una consola que utilizaba cartuchos de recreativas. Sus desarrolladores fueron SNK, que aprovecharon su potencial para lanzar, con el tiempo, juegos como Fatal Fury o Metal Slug. Aún así, sus desventajas frente a sus competidores y su alto precio no la dejaron en buen lugar, siendo superada por la consola más vendida de la era de los 16 bits, la Super Nintendo o Super Famicom.

Si la tercera generación con NES revolucionó el mercado de los videojuegos, la cuarta generación, en especial con Super Nintendo, asentó las bases con juegos que mejoraban en lo visual y lo sonoro una barbaridad, además de por supuesto, aunque poco a poco, en lo jugable. Los había de plataformas, que fueron los juegos más habituales desde los orígenes, de rol, de lucha, beat’m up, shoot’m up, carreras, deportivos, entre todos estos géneros nacieron grandes joyas como F-Zero o Star Fox. Muchos eran continuaciones de juegos que vimos en NES o arcade, pero el salto generacional era apabullante, con más color en pantalla, una mayor fluidez y unos sonidos mucho más envolventes, ofreciéndonos maravillosas bandas sonoras que nos marcarían.

The Legend of Zelda A Link to the Past Portada

Por un lado tenemos el espectacular The Legend of Zelda: A Link to the Past, situado cronológicamente antes que los primeros Zelda de NES, con un Link que recorría una Hyrule más grande, con más enemigos, más ciudades y colores en pantalla, manteniendo la vista cenital del primero. Por otro más entregas de Final Fantasy, como Final Fantasy IV o VI, dos de las más valoradas de SNES, Super Mario World, en el que Mario conocía a Yoshi, un remake de todos los juegos de Mario con la calidad gráfica de SNES conocido como Super Mario All Stars o el querido Donkey Kong Country, que convertía a Donkey Kong en héroe de una aventura que asombró por sus escenarios prerrenderizados.

La lucha entró con fuerza con juegos como Street Fighter II que tuvo un éxito arrollador y títulos occidentales como Mortal Kombat o Killer Instinct. También teníamos adaptaciones de películas como Star Wars o de mangas, como lo fueron las tres entregas de Dragon Ball Z Super Butoden, una de las mejores sagas de Dragon Ball. Y todavía había tiempo para más juegos originales que cogían elementos de otros títulos como Chrono Trigger o Terranigma. Nintendo tenía razones de sobra para convertirse en esta cuarta generación de consolas y por segunda vez consecutiva en la líder del mercado.